STEINIANA

REVISTA DE ESTUDIOS
INTERDISCIPLINARIOS
ISSN 0719-8728

2018 / Nº2 / VOL.II

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No es sino mucho más tarde cuando verdaderamente leí las obras de Edith Stein. Antes de mi entrada participé en reuniones de intercambio entre jóvenes judíos y jóvenes cristianos, es así como un grupo se interesó por Edith Stein: allí leí con el grupo «La Ciencia de la Cruz». También allí encontré una nueva luz para comprender el camino interior hacia la unión con el Señor.

Cuando cruce la puerta del Carmelo, pense que había terminado con los estudios y los ordenadores y comence a trabajar en el jardín, en el gallinero y en la cocina del monasterio. Aún siendo novicia un hermano carmelita viene a pedir si alguien puede traducir los textos de Edith Stein al francés. La Madre Priora me encarga la traducción de dos textos. El editor acepta. Comienzo así a traducir las obras de Edith Stein: empece con las obras espirituales que ella escribió en el noviciado y continuó más adelante; en este libro traduje con emoción «La Oración de la Iglesia», que tanto alimentó mi adolescencia. Luego traduje «Vida de una familia judía» y «Las Cartas». Mas adelante la «Ciencia de la Cruz». Este último libro me permite medir el camino interior realizado con el Señor durante veinte años. Como el pueblo de Israel en el desierto, el Señor me mostro mi pobreza y me hizo experimentar la debilidad para así mejor abandonarme a Él. También, con una gran acción de gracias, veo que Edith Stein me acompaña desde hace ya más de treinta años. Ella ha sabido escribir con claridad y simplicidad lo que el Señor le ha hecho comprender, y creo que su inteligencia filosófica pone en valor y acrecienta su inteligencia del corazón: supo responder al llamado del Señor y ofrecerle los dones y talentos que Él le había dado. Vivió con una extraordinaria sencillez su vida cotidiana de monja carmelita. Así mismo, intentando trabajar intelectualmente con las pocas herramientas prácticas de las cuales disponía. Para mí es una gran hermana y si bien me siento muy lejos de su santidad, recibó de ella mucho ánimo para mi propio caminar.